Científicos malagueños elaboran el catálogo biológico del fondo antártico
Los expedicionarios de la Universidad de Málaga trabajaron desde las bases españolas en la recogida de muestras Los análisis evidencian la fragilidad de este entorno natural
Aunque el continente helado sigue siendo la región menos explorada del planeta, los secretos de estas latitudes vírgenes están llamados a dejar de serlo. La aventura de un grupo de investigadores malagueños en la misión antártica española intentará arrojar luz sobre la importancia biológica de esta región con la elaboración de un catálogo biológico de la zona.
José Enrique García Raso y Eugenia Manjón-Cabeza, investigadores del Departamento de Biología Animal de la Facultad de Biología de la UMA son, junto al botánico Antonio Flores y a Ana Ramos -ésta última del Instituto Español de Oceanografía de Málaga y pionera en la misión-, los representantes de la participación malagueña en la aventura antártica.
En sucesivas partidas a bordo del buque oceanográfico ‘Hespérides’ (ahora en reacondicionamiento) durante las primaveras australes de 1994 y 2002, visitaron la zona comprendida entre las islas Livingston , Decepción y adyacentes y el Mar de Bellinghausen, donde se ubican las bases científicas españolas desde hace ya 13 años.
Ayudados por un robot
El día a día austral de estos biólogos españoles se repartió entre la toma de muestras con la ayuda de dragas y artes de arrastre en gran medida diseñados específicamente para estas campañas antárticas, el análisis y observación de los fondos con la ayuda de robots submarinos, que permite la obtención de imágenes, y los muestreos por inmersión con escafandra autónoma (empleando para ello pequeñas embarcaciones). Este contacto directo con los organismos y el medio sorprendió muy gratamente a los expedicionarios. «Se trata de un entorno completamente distinto de los que conocíamos hasta entonces, que no era poco. Un paraíso incorrupto y virgen. Eso es. Virgen», matiza García Raso.
El proyecto, que continúan ahora en los laboratorios de la UMA, ha aportado una nueva perspectiva de la hermética región: «La Antártida es una zona con una diversidad biológica más bien pobre, si se la compara con la de zonas de clima cálido, pero en la que hay grandes densidades de individuos de determinadas especies. Por otro lado, los organismos que allí habitan son más delicados, por su aislamiento y por su propia biología (tasas de reproducción, crecimiento, etcétera), por lo que es fundamental preservarlos del impacto de origen humano, pues su capacidad de recuperación sería menor y las consecuencias podrían llegar a ser desastrosas», asegura García Raso.
La aportación de los malagueños, que en la actualidad siguen trabajando en prospecciones marinas en Sudamérica y en el estudio de las montañas submarinas del Océano Atlántico, será de gran importancia en el conocimiento de la biodiversidad faunística de la zona.
Antonia Rodríguez. Publicado en Diario Sur