Los avances en telemedicina abren la puerta al hospital del futuro
Experiencias pioneras en España ponen de manifiesto las posibilidades de esta tecnología en los sistemas sanitarios nacionales Operaciones por control remoto y teleasistencia son algunas aplicaciones
Quizá los augurios de los cineastas menos apocalípticos no se hayan cumplido. En los albores del siglo XXI ni vestimos de plata ni una colonia humana puebla la Luna. Seguimos apreciando la dieta de nuestros abuelos y hemos de molestarnos más de lo deseable para recibir atención médica a nuestra medida. Pero los entendidos aseguran que estamos a sólo unos años de disfrutar de la medicina del futuro. Sistemas remotos que permitirán al más reputado cirujano japonés operar desde Hong Kong a un paciente francés, visitas on-line con nuestro médico de cabecera, operaciones endógenas que no requieran un solo punto de sutura…
Todo ello será posible en cuanto se popularicen los avances en materia de e-salud, también conocida como telemedicina, una disciplina que ya acapara el interés de una parte considerable de la comunidad científica y que ha protagonizado un despegue espectacular en España.
Telemedicina es sinónimo de sanidad moderna y eficaz. Consiste en la aplicación de las tecnologías de la información al ámbito sanitario. El concepto de e-salud no se reduce a la robotización de la medicina, sino que supone un salto cualitativo en la gestión hospitalaria, que ya ha empezado a servirse de las maravillas de las autopistas de la información para agilizar su administración.
Celebridades de la telemedicina internacional departieron en el VII Congreso Internacional de Informática de la Salud celebrado en Madrid el pasado mes sobre el futuro de esta disciplina en España. Y no es para menos. El último lustro ha supuesto un importante salto cualitativo en los sistemas sanitarios de medio mundo, y nuestro país no puede quedarse atrás. Y es que en regiones como Canadá, donde la implantación de la cibermedicina es ya una realidad, se ha reducido hasta en un 40% el número de desplazamientos de los pacientes al hospital. Sin duda, un paso adelante en la gestión del tiempo y la calidad de vida del paciente.
La clave, ganar tiempo
La nueva legislatura abre interrogantes sobre el futuro de la e-salud en España, pero según los expertos su implantación supondría un ahorro en torno al 40% del tiempo que la comunidad médica destina a labores burocráticas, lo que desde luego revertiría en el componente humano de la atención médica. Se calcula que la media de tiempo que se invierte en la consulta ronda en España los 7 minutos. «Una de las muchas aplicaciones de la cibermedicina es la selección de pacientes que verdaderamente requieren una visita: podrían reducirse así las listas de espera o, cuanto menos, hacer más efectiva y humana la atención a los pacientes que así lo requieren», aseguraba el reputado médico colombiano Alejandro Jadad, director del centro de Innovación Global de la universidad de Toronto y uno de los principales ideólogos mundiales de la e-salud, durante las jornadas de Telemedicina que tuvieron lugar a principios de mes en Baleares.
Sin embargo, lo cierto es que para acercar la telemedicina española a los niveles de la canadiense o de la de los países nórdicos habría, cuanto menos, que replantearse el reparto de recursos. Se estima que la mediana empresa suele destinar alrededor del 12% de su presupuesto a los sistemas de información, mientras que las administraciones nacionales dirigen menos del 5 % de sus recursos.
España llega un poco tarde al campo de la telemedicina, sobre todo si tenemos en cuenta el escaso aprovechamiento de una tecnología como la telefonía móvil, cuya penetración social ronda el 95%. Un terminal móvil es un pequeño ordenador dotado con sistemas de mensajería SMS, infrarrojos, Wap y en los últimos tiempos, UMTs. «Dejar de aprovechar un recurso que está al alcance de casi todos los habitantes de este país con fines sanitarios es una obscenidad», insistía hace unos días en Málaga un concienciado Jadad.
Hay pocas experiencias
Las experiencias más notables en el campo de la Telemedicina española se cuentan con los dedos de una mano, pero con su ejemplo están sembrando el futuro de la atención sanitaria. Madrid, Comunidad Valenciana, Baleares, y Andalucía están realizando un importante esfuerzo para adaptarse a los tiempos que corren.
El responsable del área de investigación en telemedicina y tecnologías de la información del Instituto de Salud Carlos III de Madrid, José Luis Monteagudo, es uno de los precursores de la e-salud en nuestro país. Monteagudo publicó en 2001 ‘El marco de desarrollo de la e-salud en España’, el primer informe detallado sobre los puntos flacos del sistema sanitario y las posibles aportaciones de las telecomunicaciones a los sistemas de Salud. La principal conclusión fue que la red mejora la eficiencia de gestión de las organizaciones sanitaria pública «para fomentar la autonomía del paciente y mejorar su calidad de vida». Meses después ponía en marcha el proyecto AIRMED, un sistema de telemedicina diseñado para la tercera edad que convertía al paciente en parte activa del cuidado de su salud informando diariamente a su médico sobre su estado psicológico, social y funcional, de acuerdo con un protocolo previamente establecido por la unidad geriátrica.
Un hospital en Baleares
En el archipiélago balear ya es una realidad el primer proyecto de ‘hospital digital’. La directora de comunicación del centro mallorquín Son Llátzer, Joana Mas, explica que el nombre popular de ‘hospital sin papeles’ no es baladí: «El centro fue concebido en proyecto teniendo muy en cuenta el componente tecnológico. Puede decirse que el paciente tiene su clínica en el ordenador y a su disposición, para concertar una cita o solicitar un análisis si lo desea. Por otra parte una red interna facilita el intercambio de historiales, los análisis, y hasta radiografías y endoscopias porque dispone una herramienta de gestión de imágenes entre los especialistas. De este modo se evitan las esperas, los trámites burocráticos y los paseos de planta a planta. El paciente se desplaza únicamente para ser atendido por su médico.»
Las líneas de trabajo
En Valencia, el Hospital La Fe lleva a cabo una experiencia piloto de teleasistencia que podría mejorar la calidad de vida de enfermos crónicos y de males complejos. Según el responsable de este servicio, Bernardo Valdivieso, «hemos aumentado la dotación tecnológica con ordenadores, PDAs y sistemas de información vía satélite. Trabajamos en varios frentes. El primero, la compilación de las historias clínicas en archivos informáticos intercambiables por la red y a través del GPS. El segundo, en la dotación de infraestructuras para la televisita: sistemas de videoconferencia, telefonía, etc».
Esta iniciativa requiere una inversión considerable en equipamiento: pcs, pdas… Así, el enfermo dispone en su hogar de un equipo especial para realizar su protocolo de visita y tomarse él mismo la tensión arterial, frecuencia cardíaca y otros valores necesarios para su seguimiento que luego pueden enviar a su médico, obviando el desplazamiento al hospital y ganando en calidad de vida. Es la llamada ‘televisita’. El sistema está en evaluación, pero de cumplirse las expectativas podría generalizarse en cuestión de un año. « Hemos de evaluar la viabilidad del sistema, ver si es sostenible y compensa al enfermo», concluye Valdivieso.
Antonia Rodríguez. Publicado en Diario Sur