El robot médico diseñado en Málaga ya interviene en operaciones en humanos
El primer ingenio español de estas características maneja la microcámara que se utiliza en cirugía laparoscópica con más precisión que cualquier especialista Es un aparato versátil que abre la puerta a los avances en cirugía a distancia
El servicio de cirugía del Hospital Clínico cuenta desde el pasado 9 de mayo con un fichaje de excepción que, con tres operaciones a sus espaldas, ya es aclamado por la comunidad científica. Se trata del robot asistente diseñado íntegramente en Málaga, que una vez superados los trámites legales y éticos para su homologación, debutó el pasado 9 de junio en una operación a un ser humano.
El dispositivo asistió con éxito al jefe de los servicios de Cirugía General, Carlos Vara, en una intervención rutinaria de extracción de vesícula biliar mediante cirugía laparoscópica. Desde entonces ha trabajado en otras dos ocasiones, y se espera que su ritmo de trabajo sea diario a partir de ahora.
Su labor consistió en manejar la pequeña cámara de vídeo insertada en su brazo articulado a partir de las órdenes del cirujano, que a través de un monitor realizaba las incisiones precisas sobre la zona dañada. La cirugía laparoscópica es una técnica no invasiva que garantiza un trabajo preciso sin necesidad de realizar grandes incisiones gracias a la intervención de pequeños sistemas de vídeo.
Es único en el mundo
El solícito asistente médico, único en el mundo con sus características según sus creadores, es la culminación de un proyecto conjunto iniciado en 1998 por un grupo de investigación de la Escuela Superior de Ingeniería Técnica y el Servicio de Cirugía del Hospital Clínico. Se trata de un dispositivo completamente autónomo dotado de un sistema de reconocimiento de voz (capacitado para reconocer hasta cinco perfiles distintos) que obedece al cirujano a las órdenes de comandos simples como ‘arriba-abajo’, ‘derecha-izquierda’ o ‘dentro-fuera’. El brazo articulado controlado está dotado de una muñeca pasiva que sostiene la microcámara con una precisión de décimas de centímetro y una estabilidad imposible de lograr por el asistente de cirugía que hasta la fecha realizaba esta labor. Con esto se consigue que la imagen ampliada de la zona a tratar que el médico visualiza en un monitor sea más estable y ofrezca el campo de visión más adecuado para operar.
Es completamente seguro porque el sistema de alimentación de los motores y la microcámara están aislados se descarta así cualquier tipo de descarga eléctrica. Por otra parte, su reducido tamaño permite al especialista trabajar con más comodidad y menos estrés. Y todo ello, al final, revierte en la calidad de la intervención, como demostraron en operaciones a animales desde 1998 y ahora en seres humanos.
Un sistema excepcional
El director del departamento de Ingeniería de Sistemas Automática de la Universidad de Málaga, Víctor Muñoz, explicaba ayer durante la presentación del sistema a los medios de comunicación las razones que convierten a este dispositivo en único en su categoría: «En Europa y Estados Unidos y Japón existen inventos parecidos, pero mucho más grandes y costosos. Por contra, nuestro sistema posee una enorme versatilidad, y sobre todo un tamaño mucho más reducido que lo hacen más manejable. Esto era precisamente lo que buscábamos, un ‘electrodoméstico’ en el quirófano, que no necesite baterías ni instrucciones de uso», apostillaba Muñoz.
Así lo ratificó el jefe de Servicio de Cirugía General del Hospital Clínico, Carlos Vara, ideólogo del proyecto y responsable de la primera intervención asistida el 9 de junio: «Es un asistente estupendo porque no se cansa y no le tiembla el pulso. Eso es importante en suturas de pequeños vasos, ya que la leve vibración de la cámara al ser manejada por un asistente normal dificulta el manejo de los finos hilos que se usan en estos casos.»
La versatilidad es la otra gran baza de este sofisticado artilugio. De momento, su uso está indicado en la intervención de dolencias abdominales (extracción de vesícula, hernia de hiato, control de la obesidad o cirugía del intestino), pero técnicos y médicos le auguran grandes posibilidades en otros campos, como la cirugía ortopédica.
Con esta carta de presentación, los artífices del aparato, protegido con seis patentes de las que la UMA es titular, ya trabajan en un prototipo comercial. «Puede ser un producto muy competitivo en el mercado. En primer lugar por precio. Aunque no podemos estimar un precio de salida, lo cierto es que el coste de producción de nuestro sistema ha sido de 12.000 euros frente a los 100.000 de sistemas estadounidenses y europeos», ilustraba Muñoz.
Antonia Rodríguez. Publicado en Diario Sur