Los ancianos que controlan su hipertensión son menos propensos a desarrollar demencia y alzheimer
Un estudio revela que el 45 por ciento de los mayores malagueños tiene la tensión alta, sólo uno de cada tres pone medidas La medicación y una vida saludable son las claves para evitar riesgos
Dejar pasar los efectos de la hipertensión arterial (HTA) puede predisponer a los ancianos a padecer trastornos cognitivos como la demencia o el alzheimer. Por el contrario, el control y seguimiento adecuados de la dolencia, que sólo en Málaga afecta al 45 %, de la tercera edad, reduce los factores que desencadenan el deterioro mental. Así se desprende de un estudio nacional denominado ZANySISTÓLICA llevado a cabo entre 455 mayores de todo el país
El estudio, iniciativa de la Sociedad Española de Médicos de Residencias Geriátricas (SEMER) con el patrocinio de una firma farmacéutica, pone de manifiesto que la medicación continuada, unida a unas pautas de vida saludables, es clave para restablecer los niveles óptimos de tensión arterial, un factor capital para la salud coronaria a edades en las que el riesgo se dispara.
Tras seis meses de tratamiento con un principio activo de la familia de los calcio-antagonistas el lecarnidipino se comprobó que el porcentaje de ancianos tratados que presentaba deterioro cognitivo (el 27%), se reducía en un 3%. Respecto a los trastornos de tipo funcional (motricidad, metabolismo), el estudio también comprobó cómo un porcentaje sensible de la muestra experimentaba mejoras, en concreto el 5%. Lo que quedó de manifiesto es que el 94% de los 41 pacientes estudiados en las nueve residencias andaluzas restableció los niveles normales de presión arterial, estipulados por la OMS entre los 140 de máxima o presión sistólica y los 90 de mínima o presión diastólica. Y todo ello, aseguran los expertos, «sin efectos secundarios ni interacciones entre una población polimedicada».
Problema generalizado
La sangre de alrededor de un tercio de la población adulta española (mayor de 18 años) fluye por sus arterias con una presión mayor de lo recomendable. Como recordó ayer el director de la unidad de Hipertensión y Riesgo Cardiovascular del Hospital Carlos Haya de Málaga, Pedro Aranda, la hipertensión «es la enfermedad crónica con mayor incidencia», pero dado el carácter silencioso de sus síntomas, suele diagnosticarse tarde. Según Aranda, el 15% de los hipertensos no sabe que lo es, y eso que la dolencia «está detrás de las cuarta parte de los infartos, del 60% de las insuficiencias cardíacas, del 80% de los fallos renales y de la mitad de la enfermedad cerebrovascular».
La prevalencia de la HTA aumenta con la edad, debido al envejecimiento de las paredes arteriales. Sin embargo, sólo un tercio de la población anciana guarda los cuidados necesarios para controlar la dolencia. Los calcio antagonistas son una familia de fármacos que impiden la entrada de calcio en las células. Así disminuyen la tendencia de las pequeñas a estrecharse, la contractilidad miocárdica y las resistencias vasculares periféricas.