Moreno Ortega reivindica el género de los carteles publicitarios

El artista malagueño repasa a través de una retrospectiva en la sala de exposiciones Cajamar un cuarto de siglo del grafismo publicitario Un total de 32 piezas de técnica diversa componen la muestra

El bikini fue a la púdica conciencia ibérica de los años 60 lo que el cartel publicitario a la estética dormida y rancia de entonces. Un revulsivo aperturista que educaría la mirada del esteta en la vanguardia del color, la fuerza de la geometría y lo evocador del símbolo. La cartelería publicitaria consiguió introducir elementos de un lenguaje innovador, del arte de vanguardia. Solaz expresionista, reminiscencias de corte ‘dadá’ y trazos naïf. Artificios de genio para vender entradas de un concierto de Serrat, promocionar el evento deportivo de la temporada o las maravillas folclóricas de la feria.

Así se desprende de la exposición ‘El cartel en la obra de Moreno Ortega’, una retrospectiva que repasa en la sala de exposiciones Cajamar hasta el próximo 20 de agosto un cuarto de siglo del grafismo publicitario tan poderoso y evocador que, ya entonces apuntaba maneras de modernidad. En total, 32 carteles elaborados con las técnicas más dispares preñados de colores estridentes, iconografía pop y gitanitas cañí, que hoy, 40 años después, nos seguirían llamando a acudir en masa al evento de marras o a consumir tal o cual marca de refresco

Durante 25 años de dedicación a este ‘género chico’ de la pintura, a Paco Moreno no se le escapaba que tras su intuición comercial militaba un creador artístico. Ni a él ni al resto de una generación de artistas osados que supieron ser igualmente astutos como para dejar caer en la publicidad retazos de la frenética modernidad que se mascaba en la Francia revolucionaria, para dejar tras de sí una estela de ‘avant garde’ de regusto patrio.

Y de premios. Porque entre el cartel oficial de la feria de Málaga de 1960 y el del carnaval de 1985, el último de su colección, distan 25 años y más de 30 premios. Un currículum de excepción y el testimonio de varias décadas de observación y estudio. «El cartel publicitario da al artista una increíble libertad creativa, superadas las exigencias comerciales de simplicidad, sentido e impacto», explica Moreno. «Y es que gracias a él me pude permitir el lujo de pasar del expresionismo puro al dadaísmo, por ejemplo», detalla el artista malagueño.

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