Diseñan un sistema para aprovechar los desechos de las factorías de lácteos y transformarlos en productos de alto valor añadido, como proteínas, bífidus y antibióticos
Cuestión de fe o de puro raciocinio, el caso es que entre la comunidad científica existe una tendencia a descubrir un filón donde otros no ven sino el punto y final de un proceso. En esta ocasión el empeño de un grupo de investigación de la Universidad de Málaga por encontrar alternativas de descontaminación ha dado con una fórmula que, además de reciclar, aprovecha todo el potencial industrial, farmacológico y nutricional de las aguas de desecho que vierte las factorías queseras de la provincia. «El lactosuero que resulta de la fermentación de la leche acaba por convertirse en aguas residuales. Una pena, porque es una fuente riquísima de azúcares, proteínas y sustancias beneficiosas que, por puro desconocimiento, se tira a la basura», aseguran los expertos microbiólogos y docentes de la UMA Eduardo Martínez, Miguel Ángel Moriñigo y Salvador Arijo.
Un proyecto de investigación facturado en el Grupo Interdisciplinar de Ingeniería y Gestión ambiental, uno de los más veteranos de la Universidad de Málaga, ha demostrado cómo es posible obtener productos de alto valor añadido a partir de este lactosuero que acaba sus días como aguas de desecho «cuya depuración entraña no pocos gastos. De hecho, limpiar una tonelada de suero cuesta a la administración alrededor de 30 euros», matiza Martínez. Teniendo en cuenta el volumen de negocio que las queserías mueven sólo en la provincia de Málaga, hablamos de un ingenio que podría dar un vuelco significativo al sistema tradicional de producción.
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